En Honduras la educación es un ¿Derecho o Privilegio?

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Protesta en Ciudad Universitaria, Tegucigalpa Fotografìa tomada por (Jonatan Henrìquez)

Tegucigalpa, Honduras:
El pasado 11 de junio del presente año, se celebró el día del estudiante en el país , y se recuerda a José Trinidad Reyes, ya que el nació en esa fecha. Un personaje histórico que fue un referente de la educación y uno de los más letrados de su época.

Siendo tan adelantado de su tiempo que; fundó “La sociedad de genio del emprendedor y del buen gusto”, hizo funcionar la primera biblioteca del país, llamada “Biblioteca de la academia” y su mayor logro fue fundar la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) el 19 de septiembre de 1847, floreciendo esta institución como la máxima representación de la educación pública superior en Honduras, la cual lleva su nombre.
Pero esos años de gloria en Honduras se fueron, debido a que sus gobiernos dejaron de lado la educación y la cultura, dos pilares fundamentales para el desarrollo intelectual y personal de cualquier país, dedicando altos presupuestos a la militarización, e incluso muchos gobernantes de la historia nacional eran iletrados.

El horizonte de exclusión en el sistema educativo nacional es muy elevado, son muchas las personas que no tienen un nivel cultural promedio, comparado con algunos países cercanos de Centro América como Costa Rica, ya que los costos de los materiales escolares son fuera del alcance de las personas que trabajan para el día a día, popularmente a este flagelo se le llama “coyol quebrado, coyol comido”.
Siendo la educación muy importante para el desarrollo “del proyecto de vida y goce de una dignidad humana”, porque a través de la misma, el “ser” vence avatares que la vida le depara y a nivel colectivo las naciones se despliegan con miras a un futuro mejor, y la estima de sus ciudadanos se estimula a través de la cultura.

En el año 2019, más de 300 mil jóvenes no ingresaron a la educación secundaria, muchos de ellos porque no tienen los ingresos necesarios y deben trabajar para mantener a sus familias, quizás han perdido un ser querido por la violencia que impera en el país y se convierten en los referentes de su familia en apoyo económico , porque solo viven con uno de sus padres, y es por ellos que pensar en un título universitario es una utopía.
En la UNAH, los estudiantes que conforman la comunidad universitaria, en su mayoría son hijos e hijas de familias proletarias, a excepción de algunos hijos, cuyos padres son de clase media alta, estudian en las carreras de más prestigio social, como ser; Medicina, Derecho, Odontología, entre otras.
Pero las masas se congregan en las carreras de las Ciencias Sociales tales como; Periodismo, Enfermería, Psicología, Trabajo Social y algunas más.
La autonomía universitaria se ha mantenido desde hace 62 años, ello significa que tiene su propia ley orgánica, y ostenta independencia política, administrativa, y libertad de cátedra, es decir, es un “oasis de intelectualidad”.
Los pocos hondureños que llegan a estudiar en la institución, logran formarse a través de la figura de libertad de cátedra y de pensamiento, no obstante, desde el poder legislativo a través del diputado Oswaldo Ramos Soto, se propone eliminar la autonomía universitaria, amenazando con arrebatar uno de los tesoros más preciados de la sociedad hondureña.
¿En peligro?, esto conduce a la privatización, lo cual significa que los hondureños que tan excluidos son educativamente y a través de la historia, sueñan con ser licenciados universitarios, esos niños que ansían ser lo que “salven a Honduras” y sus padres “dan hasta lo que no pueden”, para enviarlos a “la máxima casa de estudios”, quedarían al margen y la UNAH; sería solo para los pudientes.

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