Carta abierta al obispo emérito Don Ramón Buxarráis

 

 

Carta abierta al obispo emérito Don Ramón Buxarráis

                               en el 50 aniversario de su ordenación episcopal

                            ( Con el espíritu de humor de Santo Tomás Moro)

¿ Podré  colarme en la sacristía atravesando la “ muralla” de obispos  y de todo el clero para hacer real el abrazo virtual que nos dimos tantos años?  ¿ O tendré que hacer de “ Pequeño Nicolás”, suplantando a algún conocido importante?

El dos de octubre estaré puntual, con todos mis achaques de un superviviente casi coetáneo con usted, con sus 92 nada eméritos años; pues cumplo 90 años el mismisimo  día ( según mi madre) 25 de diciembre fun,fun,fun…

¡ Cuánto nos hemos reído, mi querido Don Ramón, con algunos de los artículos que le envié; porque yo también me reía al escribirlos y enviárselos! ¿ Recuerda el evangelio en “ andalú” que le hizo soltar carcajadas? Y los dibujos de mi hijo Faco.Javier, que eran la monda lironda. El humor de Tomás Moro nos unía a los dos.

Creo que son 12 años durante los cuales, puntualmente, se los enviaba. Usted tiene la “ culpa” de que los escribiera. Ya estaba a punto de tirar la toalla porque no sabía qué más hacer. Me parecían inoportunos y poco interesantes. Pero me dijo: “Mándame todo lo que escribas, que a mi, por lo menos, me hace bien. Y muchos o pocos te leerán. Les hará bien. “ Escribes muy bien “. Ese criterio fue el mismo que me dijo Alfonso Canales, abogado y poeta, de Málaga, magnífico escritor, cuando leyó mi primera novela. Y hasta me dedicó un librito de sonetos con la dedicatoria”: A Antonio Serrano, narrador apasionante”. Yo dudaba de todo lo que escribía. Y ahí empezó lo más inesperado. Y usted, como él, con sus buenísimos escritos, artículos, colaboraciones en periódicos…era motivo de credibilidad en su criterio. Pero mi optimismo literario, sin casi ninguna experiencia, era como el de aquel marido que después de muchos años, le dice a su mujer: “ ¡Hoy hago yo la comida! ¿ Dónde está la cocina?”.

Pero sorprendidos, tanto usted como yo, al cabo de un tiempo, llegó a decirme cosas como ésta: “Antonio ¿tú vives lo que escribes? Porque si es así, eres un santo. Y, si no, estás camino de serlo. Esta cariñosa hipérbole y el continuo ¡“ Sigue escribiendo, sigue escribiendo!” me espoleó, no seguir siendo un santo, sino para seguir ese camino, escribiendo para gloria  de Dios, el bien de la Iglesia y de las almas. Y escrbí, y sigo escribiendo  “De todo lo divino y humano( Con perdón)” como dice el título de mi primer libro resumen de los primeros artículos publicado, en edición privada y casi regalados, porque no tenía dinero para costearlo.

Y sigo publicando hasta “ morir con las botas puestas” mientras Dios y usted me sigan inspirando y ayudando. Atreviéndome con temas, para mi sorpresa y siempre estimulado por usted, con temas de toda clase: humorísticos, teológicos, filosóficos, hasta políticos, poéticos; todos desde la óptica cristiano-católica. Porque ha dispuesto el Señor, y creo que sí, que siga siendo más años  mi mecenas espiritual,literario; el espíritu impulsor y animador de mis artículos que, sin él, no sería lo que soy ni habría escrito lo que he escrito y publicado en tantos años. Hasta el punto de que me los publicaron y publican periódicos digitales, de los que el primero fue, animándome a colaborar, el del director Francisco López( Chico,para los amigos) del periódico digital de Alhaurin de la Torre , y Ymalaga.es, malagaldia. com, globatium, masdiario.es, twiter. Totalmente gratis. Mi sorpresa aumentaba cuando aumentaron, también,  mis lectores: antiguos alumnos,amigos, conocidos y desconocidos que me seguían y comentaban desde muchas partes de este mundo. Todos los artículos los compartía  por fb y Twiter. Comentarios no siempre de acuerdo con lo que escribía, los menos. Usted me dijo que , aunque fueran pocos, valía la pena. Claro que sí. Pero es que, como dice este buen Papa, hay que usar estos medios modernos como uno de los mejores campos de evangelización y reevangelización. Las predicaciones en grupos determinados se limitan a ese grupo, más o menos grande; pero por los correos electrónicos es todo el mundo el que recibe lo que escribimos y enviamos. Y entre ellos hay un campo inmenso de siembra donde hay la posibilidad y, a veces, la realidad de que muchos vuelven a la fe, salen de sus dudas o se convierten. Y se establecen puentes de solidaridad humana y social que ayudan a la fe y a la esperanza Así es. El Espíritu sopla donde quiere y utiliza todos los medios posibles.

Me gustaría editar el segundo tomo de artículos y dedicárselo a usted cuyos artículos son tan míos como de usted y porque soy un hijo de su celo apostólico misionero como lo fueron Tito y Timoteo de San Pablo. Valga las diferencias. Pero como con el otro, mi pensión no llega a tanto. Y ninguna editorial se atrevería a publicar las novelas y escritos de un desconocido, aficionado y viejo.

Si no puedo pasar ni con mascarilla, ni salvoconducto de estar vacunado, ni disfrazado de cura u obispo, ( capaz sería), al menos, desde un banco de la Catedral, si pillo asiento por lástima cuando me vean con mi bastón, le estaré viendo y sintiéndome feliz de verle tan cerca, no de mí, y tan unido a mí,  en la Ercaristía y con nuestra Auxiliadora Madre de Jesús. ¿ Recuerda las veces que le enviaba dinero de la ADMA de Campillos y usted, apenas lo recibía, al salir de casa, se lo daba a la primera alma pobre necesitada. Una vez, regañándole de que no hiciera nada por usted mismo, se decidió y compró “ El año cristiano” de Fray Justo Pérez de Urbel. Magnífica y provechosa inversión.

La primera vez que tuvimos un encuentro “ vis a vis”, fue en el obispado, por una consulta que le hice. “ Yo creía, me dijo, que tú eras más alto.” Y yo:” Y yo creía que usted era más bajo”. Hoy me parece, si llego a abrazarle o verlo de cerca, que los dos estaremos más parejos. Pero estaremos.

Usted es el responsable, y solo usted, mi querido e inolvidable Don Ramón, de que este humilde y casi analfabeto en todo lo que dice y hace haya traspasado lo  imposible para mí, solo.  Un modesto profesor de Religión que también dio clases de Letras, temporalente. Ni teólogo, ni doctor, ni licenciado. Diácono, sí, de “ facto, no de jure”, como dijo usted de mi, en una reunión,  con dispensa de Roma, hoy padre de cinco hijos y abuelo de siete nietos maravillosos como la abuela. Preferible un buen padre a un mal cura. Curtido y experimentado en uno de los colegios que más ha aportado a la sociedad española y fuera de España: niños , pequeños héroes y supervivientes y hombres, ya,  de una disciplina educativa, docente y humana, espartana y religiosa, que hoy ocupan los mejores puestos de la vida pública, social, política, trabajadora, médica, jurídica, del arte y la enseñanza, familiar y cristiana.  ¿Recuerda la misa de confirmación de alumnos del colegio San José, que usted celebró acompañado de un diácono de raza negra, norteamericano, y que al entrar usted, sonó la “ Tocata y fuga de Bach” interpretada por uno de los alumnos? Luego nos dijo que se quedaron de piedra al escucharla. Ese alumno, Francisco Lagos, es hoy un concertista famoso en toda Europa. Y para terminar, me dijo:” Antonio, dentro de cincuenta años, se verá el fruto de esta confirmación de los jóvenes”. Dice que no lo recuerda. Me parece imposible,porque fue histórico. Porque yo lo invité a confirmar y el párroco protestó porque a la parroquia solo mandaba al Vicario a confirmar.Dentro de no se sabe cuántos años se verá el fruto de lo que usted ha hecho conmigo y con los que hayan leído mis artículos. Lo que sí es real son los frutos que ya están surgiendo desde que usted se convirtió en mi espíritu inspirador alentador. Como con todo lo que usted, mi buen y humilde Don Ramón, ha hecho desde que se consagró a Dios y a la Iglesia, como cura y como Obispo. Acogedor siempre, como Jesús, de los pobres, humildes y necesitados. Hoy, después de un infarto, en la residencia de anciano “ El Buen Samaritano”. El  buen samaritano Don Ramón en el “ Buen Samaritano”. La Providencia es sabia y sorprendente. Para que digan después que” no se mueve la hoja de un árbol sin que Dios lo quiera”. Disfrute, en esa celebración, de una buena comida, de un buen chiste, de una buena digestión  y sepa que esta carta abierta se publicará en un par de días en los periódicos digitales, [email protected], el principal, de Fco. López de Alahurin de la Torre, en masdiario.es y twiter., y aparecerá en fb. Y como su ordenador está ahora emérito,¡Ay, los ordenadores desordenados!, le envío esta carta por correo tradicional y más seguro, je,je…que se ríe de ellos.

Quiere ser enterrado en fosa común y no ser objeto de veneración. Pero olvida lo que dijo Jesús y ya se está cumpliemdo hasta en vida: “ El que se humilla, será ensalzado”. Pero no se preocupe, querido Don Ramón. Sta.Terserita se libró de esta preocupación consiguiendo la santa indiferencia con la que ya no le afectaban ni las alabanzas , o veneración, ni las críticas negativas.

Usted es lo que es delante de Dios y de los hombres. Que se lo digan, si no, a Sto. Tomás Moro cuando subía al cadalso, temblándole los pies, y le dijo al verdugo:  “Ayúdame a subir que para bajar me basto yo solo”. Con ese buen y cristiano humor, acepte todas las alabanzas y elogios y celebración de su aniversario, sonriendo,por dentro, con buen humor, aunque agradecido, volviendo a su espíritu contemplativo de vocación frustrada trapense, pero conservado en su actividad misionera, apostólica, uniendo en ellas a Marta y María;  mientras otros, poco, creo, no hablen tan bien de usted.¿ Recuerda la entrevista con Jesús Quintero, “ El loco de la colina, en tv? “ ¿Le molesta que me llame Jesús? ”- Le pregunta él. – En absoluto- Su respuesta. – ¿ Le importaría rezar aquí?- Sigue el entrevistador- No. Y se puso a rezar el Padrenuestro. Se recogió, cerrólos ojos, y como si hubieran desaparecido cámaras, focos y presentes, y un silencio sagrado y misterioso convirtió el plató en un lugar sagrado, con el candor de un niño, rezó, pausada y serenamente, el Padrenuestro.

Le adjunto dos fotografías suyas: De más joven, celebrando misa y de “ menos” joven ,ya todo un señor obispo con todos los atuendos propios de obispo. No sé si fue con usted, creo que sí, o con nuestro simpático obispo andaluz, San Manuel González lo que pasó en un pueblo con el pequeño monaguillo que le ayudaba en la misa. “¡Se ha vestido usted de monigote!” Y dejó de ser monigote, desprendiéndose  de todo eso, que supone un obispado,  para irse a vivir con los pobres y como los pobres.

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